Homeopatía Veterinaria

homeopatía veterinaria

Homeopatía Veterinaria trata a los enfermos en base a remedios semejantes a la enfermedad pero en dosis muy pequeñas

Homeopatía Veterinaria: Desde el nacimiento del mundo el ser humano y los seres vivos que lo habitan, se han visto expuestos a cambios en sus estado de salud o equilibrio interno, que terminamos llamando enfermedades. Al mismo tiempo se han efectuado esfuerzos por combatirlas.

Las formas de combate de los estados alterados de salud han sufrido continuos cambios en búsqueda de la mejor medicina. Desde las antiguas sangrías, hasta el empleo de la radiación, el ser humano ha buscado desesperadamente ganar la batalla a las enfermedades.
La medicina en general trata de comprender en forma científica los estados de salud y enfermedad tanto en el ser humano como en los animales y de ello deriva en las formas de terapia más adecuada según la experiencia.

Esta última palabra es fundamental en la concepción de un buena medicina. La experiencia la ha entregado no sólo el mundo científico tradicional, también la medicina popular y muchas formas de terapia casi desconocidas hasta hoy en el mundo occidental, como por ejemplo la acupuntura; que sin embargo han sido desdeñadas inicialmente por el aval del desconocimiento y la ignorancia.

Lo peor del conocer es darnos cuenta cuánto desconocemos aún.

El estado de salud de un organismo,( estado en cuanto ha que es un momentum de más larga o corta duración, pero no una condición de eternidad), se manifiesta por la manutención de una serie de parámetros equilibrados , correspondientes a su edad y desarrollo; expresados bioquímicamente en ausencia de alteraciones electrolíticas y sin muestra de anormalidades estructurales , fisiológicas ni de comportamiento y en relación armónica con su entorno.

La salud está representada por el equilibrio dinámico de procesos reguladores que reaccionan constantemente ante cambios internos y externos.

Tanto los animales como el ser humano están continuamente reaccionando a factores de estrés ambientales ( feed-lots, entrenamiento, hacinamiento, etc.) como internos ( nutrición, virus, bacterias, parásitos), y van adaptándose a estos cambios en forma parcial o global, tratando de regular su medio interno a través de los mecanismos de homeostasis.

Cuando estas formas de autorregulación fallan se presentan las disfunciones que llamamos enfermedades, pudiendo ser agudas o crónicas, benignas o malignas.

Estas enfermedades tiene la característica de expresarse a través de síntomas peculiares o comunes a cada una de ellas. Síntomas como la fiebre, el dolor, la sed, pueden tener asiento en una gran cantidad de patologías. Pero existen síntomas particulares para cada manifestación de enfermedad, síntomas característicos que las harán reconocibles como un antrax, un distemper o una osteoartritis.

La medicina homeopática fue la primera forma de medicina que se ocupó tanto de los factores externos como internos como causa de enfermedad y fue la primera que consideró en detalle la manifestación de las enfermedades a través de la variada cantidad y calidad de los síntomas que se expresaban en cada una de ellas.

Intentando explicar las causas de la enfermedad el hombre ha deambulado desde las causas divinas , pasando por la teoría humoral, hasta la patología celular o molecular.

La patología humoral, tomada primariamente por Hipócrates y sus seguidores (siglos IV y V a.C) consideraban la causa de todas las enfermedades a la mezcla impropia de los 4 fluidos corporales: sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra. De su adecuada combinación dependía la salud o “eucrasia”; su desequilibrio provocaba la enfermedad o “discrasia”. La patología humoral fue continuada por Galeno y mantenida como principio básico para el diagnóstico médico occidental hasta la mitad del siglo XIX. Esos cuatro humores básicos fueron relacionados con los elementos tierra, aire, agua y fuego, con las estaciones del año, con las etapas de la vida, etc. Incluso algunas disciplinas metafísicas y esotéricas también los consideran y relacionan en el desarrollo de sus sistemas.

En 1858, Rudolf Virchow desarrollo su teoría celular al considerar que un organismo es un “estado celular”, un orden social con dependencias recíprocas y colaboración entre células individuales. Esta teoría dio origen a la histopatología, resaltando los análisis microscópicos. Según la patología celular las causas de las enfermedades hay que buscarlas en los cambios fisicoquímicos de las células. Su desventaja era la consideración estática de los fenómenos patológicos.

En 1946, Schade y Busse-Grawitz desarrollan la teoría patogenética o patología molecular. Analizan la potogenia de la infección, su evolución en los tejidos y la importancia de los factores fisicoquímicos que predisponen a su aparición.

En la actualidad todas estas áreas se emplean en el diagnóstico de las enfermedades, ya que las unas son complementarias de las otras.

Por otro lado la terapéutica comprende a todas las medidas destinadas a la prevención, curación o alivio de una enfermedad. Pudiendo emplearse terapias específicas dirigidas contra la noxa directamente (antibióticos, antiinflamatorios), o una terapéutica inespecífica haciendo uso de medidas curativas generales (mejorando el confort, la alimentación). La terapia por otra parte puede ser etiológica o sintomática.

El tratamiento tradicional de las enfermedades ha considerado por años la aplicación de sustancias no exentas de riesgos. El empleo indiscriminado de antibióticos ha creado cepas resistentes de bacterias y cada vez más difíciles de combatir, además de dañar frecuentemente a la flora saprófita y simbiótica, o provocar nefro u ototoxicidad. El uso de antiinflamatorios y analgésicos secundariamente acarrea una serie de trastornos no deseados por los pacientes, que deben ser neutralizados por otras sustancias que actúen contra las primeras. El empleo de psicotrópicos que crean dependencia y de fondo no solucionan el problema sino que lo mantienen e incluso agravan, entre otras consideraciones, han logrado que cada vez más enfermos deseen intentar aliviar sus dolencias con otras formas de terapia.

La medicina veterinaria no está ajena a este fenómeno, y es por ello que existe entre nuestros clientes primero y luego en los colegas la necesidad de contar con una alternativa terapéutica.

Existen muchas maneras de tratar las enfermedades. Una forma es posible con una “Terapéutica Artificial” , sin cooperación directa del organismo afectado, como por ejemplo cuando se emplean fármacos paliativos de síntomas o contra los síntomas como lo hace la alopatía; también se pueden emplear sustancias que sustituyen lo que falta, como el uso de hormonas, vitaminas artificiales. En otras ocasiones empleando antiparasitarios, antibióticos o quimioterapia. Otra forma de tratamiento es empleando “Terapias de Regulación”, aprovechando la tendencia natural del organismo a la autocuración; estimulando aquellos procesos con estímulos inespecíficos ) proteinoterapia), con fitoterapia organoespecífica, con estimulación de canales energéticos (acupuntura), o con terapia de estímulación específica usando el principio de los semejantes como lo hace la Homeopatía.

En el cuerpo sano trabajan una gran cantidad de hormonas, enzimas, iones y otras sustancias en perfecto equilibrio y con gran poder de autorregulación. El organismos en si, todos los organismos animales o vegetales, tienen una tendencia natural a la autorregulación, al equilibrio; cuya mantención depende del correcto fluir de su Energía Vital o Energía de Vida: es la que hace la diferencia entre un organismo vivo y uno muerto a pesar de contar con los mismos componentes materiales visibles o medibles y que constituye la gran incógnita de la vida.

Desde esta consideración, la enfermedad sería un desequilibrio de esta energía y por consiguiente la salud la mantención de este equilibrio energético. Sabemos por antiguos principios, que la energía sólo se transforma. El medicamento homeopático tiende a regular, a equilibar esta energía alterada según el Principio de los Semejantes que enuncia que : “la sustancia que en el organismo sano es capaz de producir un cuadro determinado de reacciones o síntomas, es capaz de curar a un enfermo que presente un conjunto de síntomas similares al anterior”. (La explicación a esto lo veremos en detalle en el transcurso de este curso).

Existe una gran cantidad de observaciones en al medicina tradicional que hablan del efecto paradojal de las drogas, vale decir que lo que provocan a una dosis, se revierte a la dosis contraria. Ejemplo de esto puede ser la diarrea dolorosa , violenta, con sangre y con sensación de no terminar de evacuar que provoca la ingestión de algunos miligramos de mercurio, y sin embargo, una cantidad muy inferior a un miligramo de la misma sustancia puede curar una diarrea con esas características.

La Homeopatía trata entonces A LOS ENFERMOS, EN BASE A REMEDIOS QUE SON SEMEJANTES A LA ENFERMEDAD, PERO EN DOSIS MUY PEQUEÑAS, incapaces de dañar al organismo. Podríamos anticipar que actúan interceptando o copando aquellos sitios hacia los cuales se dirige la enfermedad real, provocando una enfermedad artificial, suave y pasajera que no le da la oportunidad al agente nocivo para ocupar esos sitios de acción.

La medicina tradicional o alopatía combate a la enfermedad principalmente por intermedio de los contrarios, por ejemplo combate a las alergias con los antialérgicos, y a los espasmos con los antiespasmódicos, etc.

La humanidad en general se vuelca cada día más a formas de terapia naturales y que no provoquen más daño del que pretende aliviar.

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